El 5º Poder

Entre que he estado en España de viaje exprés y que últimamente gasto el poco tiempo libre que tengo en la pre-producción del corto falso reportaje 'Play it to me' (pero que coolibérrimo que queda decirlo así), tengo el blog algo abandonado. 

No quería dejar pasar la oportunidad de comentar un hecho que ocurrió el otro día, que se veía venir, como la crisis económica o el nombramiento de Leire Pajín como ministra, pero para lo que nadie, como entonces, estaba preparado: la influencia de las redes sociales en la política.

Estamos entrando en una nueva forma de vivir en sociedad para la que las altas esferas no están nada acostumbradas. Un buen ejemplo de este nuevo orden serían las discográficas que, horrorizadas, asisten a la pérdida de sus imperios basados en poder dicidir qué se escucha. No hablaré de la ley Sinde, sobre la que ya se han escrito ríos de caracteres. O de los medios de comunicación de masas, a los que se les descubren prácticas que antes pasaban desapercibidas. Cada caso es un mundo, pero lo que está claro es que los tradicionales canales unidireccionales se están encontrando con un montón de pelotas que vienen de vuelta del campo contrario. Y en muchas ocasiones no saben devolverlas como es debido. Es que, y siguiendo con la metáfora, algunos, como Bisbal, no saben ni agarrar la raqueta.

Todo el mundo está saltando al ruedo de las social media, porque donde hay gente, hay dinero y hay votos, por lo que no podían faltar esos extraños seres que rigen nuestros destinos y que nadie conoce personalmente: los políticos. Gente como tú y como yo que, salvo honrosas excepciones, acabó en política tras fracasar en lo suyo sin renunciar no obstante a llenarse los bolsillos con algo más que el sueldo mínimo. Gente acostumbrada a decir sus verdades como puños, cayera quien cayese.  Gente con una potente maquinaria propagandística que maquillaba cualquier error y exprimía las virtudes hasta la última gota de zumo de hipocresía.  

Pero llegó internet, que está dando voz a los que antes sólo teníamos voto y que está desnudando a los políticos mostrando como realmente son, y oh sorpresa, nos encontramos con que distan mucho de preocuparse por el bien común y sólo lo hacen por el de aerolíneas, concesionarios de alta gama y restaurantes de lujo.

La semana pasada la noticia de que los eurodiputados rechazaban volar en clase turista para seguir haciéndolo en primera, inició una 'batalla' en Twitter en la que el pueblo actuó para defender lo que consideraba justo.  Tras presionar durante horas a los grandes partidos, conseguimos una reacción, que lejos de ser satisfactoria, creo que ha marcado que ha recordado a los políticos que el dinero que gestionan con tanta pasión lo genera el esfuerzo de los ciudadanos de a pie, y a nadie le gusta que se derroche el fruto de su esfuerzo.

Internet es un arma de doble filo. Puede atraer muchos votos, pero nadie da duros a cuatro pesetas. Cada vez más, detrás de cada pantalla, se encuentra gente crítica que por fin tiene el poder de pedir cuentas a sus representantes. Comienza una etapa en la que el político deberá ser político y mentir como no ha sabido mentir nunca, o hacer las cosas bien de una vez y gobernar para todos. Se acabó pactar ruedas de prensa. Ahora las preguntas las hacemos nosotros.

No hay comentarios:

Publicar un comentario