Viajeros

¿Por qué conformarse con lo que ya tenemos? Hay personas que lo hacen y son felices. Otras muchas, en cambio, necesitan sentir eso en el estómago cada cierto tiempo; sentir que pueden; que viven una vida que, si se hubiese estado grabando desde que empezó, tras montarla con un buen montón de elipsis y unos fundidos aquí y allá se convertería en una cinta, cuanto menos, entretenida.

Sabes cuando estás delante de una de esas personas porque te cuentan cosas que jamás habrían vivido quedándose en casa aquel curso. Escuchan y comparten anécdotas, que se retroalimentan entre sí y acaban creando en la habitación, el parque, o la barra del bar un mundo que está más allá del a menudo monótono presente.

No necesitan poner a parir a otra persona para parecer interesantes, pero a cambio de esa virtud han pagado un alto precio, pues han tenido que enfrentarse a tantas y tan distintas personalidades y personajazas del mundo que si se hubiesen parado a criticar cada una, no habrían recorrido ni la mitad de lo andado. Además, ser así incluye dejar atrás una y otra vez gente como ellos, que pasan por la vida viviendo, y no sólo simplemente bebiendo, con lo que valoran mejor qué tiene importancia y qué no en esto de la relaciones humanas.

Esas personas no abundan, y se dice que a veces están solteras. Pero bueno, con suerte, al coincir con una pero llegando tarde, se pueden convertir en unos amig@s excelentes.



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