Brújula es esdrújula

'Dirán que huyó, pero todo el mundo sabe que para 'huir' primero tienes que haber estado preso'.

Los meses van pasando y el calendario no perdona. Mayo se acerca, y con él (o con ella) ese momento que se veía tan lejano y que está determinado a cerrar una etapa más de esas que no quieres terminar. Para mí, concluir algo tan grande me hace sentirme un poco como delante del precipicio del final de Indiana Jones y la Última Cruzada: sé que hay un camino oculto que me permitirá continuar adelante, pero las probabilidades de ostiarme son elevadas como no tenga fe en lo que estoy haciendo.


En cualquier caso, me sobra eso: fe en lo que puedo hacer. No en vano, if destiny's kind I got the rest on my mind, pero claro, como el destino no lo sea mi última cruzada va a ser un coñazo. Cuando sólo puedo escuchar la palabra crisis por todas partes, me viene a la cabeza una frase que decía mi profesor de Historia que decía (de nuevo) el generalísimo, el genuino y taponcete Francisco Franco cuando tenía todo en su contra en los primeros años de maravillosísima dictadura que aún hoy parece coletear: 'ya escampará'.

Y es que si nos fiamos de lo que diga la gente... ¿qué vida vamos a vivir? A menudo olvidamos que suelen estar tan perdida como nosotros mismos, y hoy en día, todavía, y gracias a Dios, ostiarse es algo personal e intrasferible que no tiene por qué incluir la derrota mientras haya ganas de levantarse, por muy debajo que esté el suelo. Si pensamos que no hay mal que cien años dure, yo voy a empezar a hacer mi macuto. Si dentro de un año por estas fechas estoy sentado debajo de las torres KIO respirando el pútrido aire de Madrid, voy a sonreír. Si veo el mar desde la Barceloneta, esperando que la primavera llegue pronto para no morir de hipotermia en la asquerosa arena, voy a sonreír. Y si no hago nada de eso, al blog pongo por testigo que voy a reírme como si hubiese un mañana de esos de no cerrar etapa.




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