El cine es ese pequeño gran invento que consigue sintetizar en una pantalla todas las artes para que podamos vivir sensaciones que por una razón o por otra jamás habríamos llegado a experimentar por nosotros mismos.
Como todo lo bueno, el cine, tal y como lo conocemos hoy, es fruto de la evolución. Comenzó careciendo de un lenguaje propio, mezclando grises y sin emitir sonido alguno, para llegar, unos cien años después, a un mundo de flashbacks, fundidos a negro y elipsis, en un cuestionable 3D a todo color y con bandas sonoras que impregnan las escenas de matices con los que los Lumière no habrían soñado jamás.
Comparando el incio y el final es fácil percibir el contraste, pero si nos paramos a pensar podemos ver que llevamos décadas sin grandes innovaciones, quitando el ya mencionado 3D que no engaña a nadie. Así pues cabe preguntarse ¿está todo inventado en el cine?
Imaginemos por un momento que entramos en una sala de proyección que, además de altavoces, tiene unas rejillas por las que sale el olor que el director ha querido que se corresponda con una escena. Las posibilidades son inmensas: olor a tierra mojada, al mar, el perfume de la seductora protagonista o del asesino, que sin aparecer en plano, sabemos que está en la escena, escondido, por que le olemos.
O un hipotético cine en el que nos dan cobran al entrar unos caramelos con un dispensador como los famosos Pez para ir tomando a medida que avanza la película, de forma que sus sabores se correspondan con lo que aparece en pantalla.
O que se jugase con la temperatura para hacernos pasar frío o calor según lo tenga el protagonista...
¿Debe seguir siendo el cine la suma de imagen y sonido, o habría que intentar añadirle nuevas formas de estimular el resto de los sentidos? ¿Es necesario intentar dar un paso más en la eterna lucha del hombre por reproducir la realidad? Si algún día la tecnología hace rentable hacer aún más complejo este arte... supongo que ideas así triunfarán. Mientras tanto, seguiremos soñando gracias al oído y la vista, que no es poco, a la espera de que despierte la revolución de los tres sentidos restantes.
ACTUALIZACIÓN
Sobre todo lo que hablo en esta entrada ya pensó largo y tendido el genial Val del Omar un genio del audiovisual español demasiado poco conocido. Merece la pena conocer su obra y sus ideas.

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